Hay abismos insondables como el de un sueño que se sabe soñado pero que al final nunca se logra recordar. En mi mente hay muchos abismos oscuros y tenebrosos, de los cuales siento mucho miedo. En mi mente se escarpan los riscos sin corrientes de agua, solo ventiscas y tormentas eléctricas. En mi corazón reside el temor que se amuralla y se arraiga con su propia lengua, cultura y tradición.
Arrinconado en una cavidad húmeda al pie del gran volcán reúno fuerzas y provisiones, que no son muchas, para enfrentarme a esta implacable naturaleza, que me acecha para infectarme con su aliento maldito y que intenta hacerme sucumbir a su encanto para volver atrás y renunciar al aire puro y fresco de lo más alto de la montaña. No es el temor el que me hará huir, es él quien me guiará y dará fuerzas para continuar escalando a paso lento pero firme.
Arrinconado en una cavidad húmeda al pie del gran volcán reúno fuerzas y provisiones, que no son muchas, para enfrentarme a esta implacable naturaleza, que me acecha para infectarme con su aliento maldito y que intenta hacerme sucumbir a su encanto para volver atrás y renunciar al aire puro y fresco de lo más alto de la montaña. No es el temor el que me hará huir, es él quien me guiará y dará fuerzas para continuar escalando a paso lento pero firme.
En la cima de la montaña, no hay tesoros ni paraísos, hay pureza y profundidad. Pureza del alma de quien la alcanza, para no curtirse las manos de vanidad y codicia. Profundidad de pensamiento, para no resbalar y caer al abismo insondable de la estupidez, para mantener la curiosidad y el cuestionamiento de lo establecido, para seguir construyendo un criterio de verdad y de sencillez.
Siento temor hacia lo desconocido, pero lo conocido me produce horror y repugnancia. La incertidumbre ablanda los huesos y presiona fuerte el pecho hasta asfixiar, pero la certidumbre destruye todo lo que encuentra a su paso.
Siento temor hacia lo desconocido, pero lo conocido me produce horror y repugnancia. La incertidumbre ablanda los huesos y presiona fuerte el pecho hasta asfixiar, pero la certidumbre destruye todo lo que encuentra a su paso.
Debo seguir sin desmayo en la búsqueda de una mentira sencilla que me proteja de esta verdad voluptuosa y compleja.
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